Ten Fifteen capta ese momento flotante donde el tiempo se desprende. 10:15, pero ya no es realmente por la mañana. El aire ya está cargado, un poco turbio, entre humo y calor en el universo rock / backstage. El perfume se instala en ese estado, lento, difuso, ligeramente brumoso, donde todo parece a la vez calmado y en tensión. Es un guiño a esos momentos suspendidos en la gira, cuando el tiempo se desplaza, las referencias se pierden, y todo se vuelve un poco borroso, ralentizado, casi algodonoso. Desde la apertura, se establece la atmósfera. Un humo suave, mezclado con notas amaderadas y ligeramente especiadas, con algo seco y un poco sucio. Luego, el perfume se vuelve más denso. Las notas se vuelven más cálidas, más envolventes, con una faceta ambarina que suaviza el conjunto sin limpiarlo. Con el paso del tiempo, Ten Fifteen se asienta en un fondo cálido, ahumado y ligeramente resinoso. La firma es oscura, envolvente y muy atmosférica, como un olor que permanece en una habitación vacía después del paso.