Wavechild de Room 1015 se sitúa en la costa californiana, tabla bajo el brazo, piel aún salada. Fin del día, regreso del mar. La luz es cálida, el tiempo se ralentiza. Nada que hacer, ningún lugar adonde ir, solo esperar la próxima ola. El perfume capta ese espíritu libre, despreocupado, un poco rebelde, donde todo se vive afuera, al ritmo del sol y el océano. Desde la apertura, se instala una frescura salina y luminosa. Huele a aire marino, ligeramente dulce, con esa sensación inmediata de piel calentada por el sol. Luego, el perfume se vuelve más redondo, más suave. Aparece una faceta casi golosa, como algo solar y reconfortante. Con el tiempo, Wavechild se posa en un fondo cálido y almizclado, muy “piel salada”, con una firma luminosa y relajada. Nada complicado, solo una sensación que permanece, como el calor en la piel después del mar.