Sorriso de Profumum Roma parte de una golosina densa y directa, sin buscar aligerarla. El chocolate llega de inmediato, espeso, casi pastoso, con un calor dulce que se adhiere a la piel. Desde la apertura, el perfume impone una presencia fuerte, con una nota de chocolate muy realista, casi cremosa, acompañada de una avellana dulce y ligeramente tostada. El efecto es inmediato: cálido, goloso, casi adictivo, como una crema para untar aún tibia. Luego, la fragancia se vuelve aún más envolvente. La golosina se espesa, gana en redondez, con una sensación láctea y dulce que sigue siendo muy natural. Con el tiempo, Sorriso se posa en un fondo cálido y persistente, donde el chocolate se vuelve más suave, casi fundido en la piel, con un toque ligeramente amaderado que evita cualquier pesadez. La firma es golosa, reconfortante y muy marcada.