Bautizo Ámbar de Phaedon se inscribe en este enfoque propio de la casa: contar un momento, casi un rito de paso, a través de una materia olfativa. Aquí, el ámbar se convierte en símbolo de un primer contacto, de un calor nuevo, de una emoción que se instala suavemente. Desde la apertura, la fragancia evoca una sensación envolvente y reconfortante, como un calor que se posa sobre la piel. Las notas ambarinas aparecen inmediatamente, suaves y luminosas, casi carnosas, con una faceta ligeramente resinosa que aporta profundidad. Luego, el perfume evoluciona hacia algo más íntimo y sensual. La suavidad se intensifica, volviéndose más cremosa, más envolvente, como si el calor se anclara progresivamente. Con el tiempo, Bautizo Ámbar se instala en un fondo dulce y persistente, donde el ámbar se hace más presente, casi piel con piel. La firma se vuelve reconfortante, cálida y profundamente humana.