Carbonara se abre con una impresión salada y ligeramente especiada, con un efecto casi graso, que recuerda inmediatamente a algo culinario. Luego la fragancia se vuelve más cremosa, con una textura redonda y envolvente, como una salsa caliente, pero trabajada de forma abstracta. Con el tiempo, el conjunto se vuelve más suave y fundente, con notas amaderadas y almizcladas que suavizan la composición y la hacen más portable. El lado salado permanece presente, pero más integrado, con una sensación única sobre la piel. Es un perfume conceptual, original y audaz, que juega con una golosina salada muy rara en perfumería.