Cachemire Blanc destaca una sensación de confort y elegancia, con algo muy limpio y apacible. Aquí, no se trata de un perfume demostrativo, sino de una presencia suave y continua. El perfume se abre con una frescura ligera y luminosa, casi aérea, que da una impresión de limpieza inmediata. Luego, la fragancia se vuelve más suave y empolvada, con una textura que recuerda al tacto del cachemir, a la vez fina y envolvente. Con el tiempo, el conjunto se vuelve más cálido y fundente, con almizcles y maderas que aportan estructura sin perder esa sensación de suavidad. El perfume permanece cerca de la piel, con un resultado muy cómodo y elegante. Es un perfume dulce y refinado, que juega con la textura y la sensación en la piel más que con la potencia.