Tonka Kumaru se inspira del kumaru de la Amazonía, con esa idea de una materia cálida, densa y adictiva. Aquí, no estamos ante una tonka demasiado dulce o golosa, sino ante algo más profundo, entre suavidad y carácter. El perfume se abre con un calor inmediato, ligeramente especiado y almendrado, que ofrece una sensación envolvente desde el principio. Luego, la tonka toma todo el protagonismo, con sus facetas a la vez vainilladas, ligeramente ahumadas y casi tabaqueras, muy trabajadas. Con el tiempo, el perfume gana en profundidad gracias a las maderas y resinas, que aportan fijación y estructuran el conjunto sin hacerlo pesado. La tonka sigue en el centro, más redonda, más suave, con una estela cálida y adictiva.